El contexto material en el que vivimos puede determinar nuestras emociones, es parte importante de nuestros miedos y motivaciones. Los objetos que nos rodean están involucrados en nuestros sueños y pesadillas, inciden en nuestra manera de mirar, reflejan gustos y obsesiones humanas.  La luz sobre objetos y superficies de distintos materiales le da vida a algo según la mirada, a formas que están en nuestro inconsciente o en nuestra costumbre, a figuras e imágenes familiares.

Al principio todo era oscuridad y los dioses manifestaron su luz en la materia, la luz se reflejó en figuras idolatradas y detestadas.  Hoy esa luz se posa sobre nuestra cotidianidad, sobre materias, elementos, animales, hasta en juguetes, así en el mundo contemporáneo vivimos en espacios cerrados y llenos de objetos y la luz cae sobre ellos. Hay un material en especial que nos acompaña todo el tiempo, un dios omnipresente y casi imperceptible y demonio, un material necesario para sobrevivir y que contribuye a nuestro fin, una bolsa de plástico invade nuestra vida y nuestros sueños y las figuras de Villablosón tal vez seamos nosotros mismos.

Con su depurada técnica Villabón logra transmitirnos emociones ambiguas y preguntas, buenas reflexiones, los objetos son luminosos y a la vez muy oscuros, incluso más que el fondo, nadie puede quedar indiferente antes el misterio de estas composiciones.